Blue Ribbon, de la nada
1962Qué dice
En 1962, Knight viaja a Japón con una idea. Consigue una reunión en Kobe con los directivos de Onitsuka, el fabricante de las zapatillas Tiger, que él había visto y le parecían tan buenas como las alemanas y mucho más baratas. Los japoneses le preguntan a qué empresa representa. No representa a ninguna. Según el propio Knight, se le ocurre un nombre en el momento, acordándose de las cintas azules de premios que tenía colgadas en su habitación de niño: “Caballeros, represento a Blue Ribbon Sports, de Portland, Oregón”.
Le dan la distribución de Tiger en el oeste de Estados Unidos. Él no tiene empresa, ni almacén, ni clientes. Tiene un nombre que acaba de inventarse.
El experto sabe por qué no se puede. El principiante todavía no se ha enterado, y a veces eso basta para entrar en la sala.
Los outsiders
El libro empieza con un outsider en el sentido más literal: un chico de Oregón que no sabe nada de zapatos, ni de Japón, ni de negocios internacionales, sentado en una sala de reuniones en Kobe con una empresa que no existe. Y funciona precisamente porque no sabe lo que “no se hace”. Un vendedor de calzado con experiencia habría sabido que no se va a Japón sin cartera de clientes ni contrato, y no habría ido.
Desde la persona
Hay una lectura incómoda de esta escena que el libro no evita: Knight mintió. No mucho, y no para estafar a nadie, pero dijo que representaba a una empresa que no existía. Es el tipo de mentira que el relato emprendedor celebra como audacia y que en otro contexto sería un problema. Lo útil no es la mentira. Es lo que vino después: Knight dedicó los siguientes dieciocho años a convertir ese nombre en algo verdad.
Qué no hacer
Esperar a tener la empresa constituida, la web terminada y las tarjetas impresas antes de hablar con el primer proveedor. Confundir el nombre inventado en una reunión con un plan de negocio: Knight volvió a casa sin dinero y tardó más de un año en hacer el primer pedido. Y la versión de redes sociales: presentarse como “fundador de” algo que todavía no ha vendido nada, cuarenta veces al día.
Play · La reunión antes de la empresa 🛠️
- Tiempo
- dos semanas
- Qué haces
- Identifica a la persona o la empresa que haría posible tu idea loca: el proveedor, el socio, el primer cliente grande. Pide una reunión ahora, antes de tenerlo todo listo. Preséntate con lo que eres hoy y con el nombre de lo que quieres construir, sin inventar lo que no tienes.
- Qué anotas
- Qué te preguntaron y qué no supiste contestar.
- Cómo sabes si funcionó
- Saliste de la reunión con un sí, un no o una lista de lo que te falta. Las tres respuestas valen más que otro mes preparando.
