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35 min de lecturaLibros 📚 · Aaron Ross y Jason Lemkin · 2016Book + Play

Capítulo · Libro Principiante

La velocidad tiene método ⚡

From Impossible to Inevitable, de Aaron Ross y Jason Lemkin, leído desde la velocidad de crecimiento, los procesos y los métodos: qué separa a las empresas que crecen rápido de las que solo corren, y por qué el libro se publicó la misma semana en que su ejemplo estrella se estrellaba.

Portada de From Impossible to Inevitable, de Aaron Ross y Jason Lemkin

2 → 11

oportunidades en un mes

0% → 9%

respuesta del correo

28%

llega a 100 M USD

85%

no sostiene el ritmo

00 · Antes de entrar

Marzo de 2003, en Salesforce

Aaron Ross trabaja en ventas y tiene un problema medible: su objetivo es conseguir ocho oportunidades de venta cualificadas al mes llamando en frío a grandes empresas, y está consiguiendo dos. Llama, insiste, deja mensajes. No funciona.

En abril cambia el método. Deja de llamar a ciegas y empieza a enviar correos masivos a directivos de las 5.000 mayores empresas de Estados Unidos. No intenta venderles nada. Les hace una sola pregunta: quién en su empresa es la persona adecuada para hablar de esto. El primer correo que probó, uno con tono de vendedor, obtuvo una tasa de respuesta del 0%. El correo corto que pedía una recomendación interna superó el 9%. Ese mes, Ross pasó de dos oportunidades a once: un 500% más.

Lo llamó Cold Calling 2.0. Según su propio relato, el proceso ayudó a Salesforce a sumar 100 millones de dólares en ingresos en sus primeros años y casi duplicó el crecimiento en grandes y medianas empresas.

Ross no trabajó más. Cambió una pregunta, midió la respuesta y la repitió hasta que se convirtió en un sistema.

Esa escena es el ADN de este libro. From Impossible to Inevitable: How Hyper-Growth Companies Create Predictable Revenue salió en febrero de 2016 en Wiley, con 320 páginas. Se presentó en la conferencia de SaaStr de ese mes. Lo escribieron dos personas que habían vivido el crecimiento rápido desde dentro: Aaron Ross, autor de Predictable Revenue (2011), el libro que convirtió su método de Salesforce en un manual; y Jason Lemkin, que era consejero delegado de EchoSign cuando Adobe la compró en julio de 2011 —una empresa de firma electrónica que, según la descripción del libro, pasó de cero a 144 millones de dólares en siete años— y que después fundó SaaStr, una comunidad de referencia para fundadores de empresas de software por suscripción. En mayo de 2019 salió una segunda edición de 336 páginas. No encontré edición en español.

Me pediste leerlo desde tres cosas: la velocidad de crecimiento, los procesos y los métodos. Es exactamente el libro para eso, y tiene una virtud rara en su género: no promete que crecer sea fácil, sino que es repetible. Su tesis cabe en el subtítulo de su propio prólogo, sistematizar el éxito: las empresas que crecen más rápido no tienen más talento ni más suerte; tienen procesos que convierten lo que funcionó una vez en algo que funciona siempre.

Una advertencia ⚠️

El libro presenta como uno de sus grandes ejemplos a Zenefits, una empresa que, según el texto, pasó de 1 a 100 millones de dólares en dos años. El libro se presentó en febrero de 2016. El 8 de febrero de 2016, el fundador de Zenefits dimitió en medio de un escándalo: su equipo de ventas usaba un programa para saltarse la formación legal obligatoria para vender seguros. Lo cuento en el apartado 4. Es la mejor lección de velocidad que tiene el libro, y no la escribieron los autores.

El libro se organiza en siete ingredientes. Los sigo en orden, con un apartado extra sobre la velocidad.

01–08 · Los ingredientes

Siete ingredientes y un apartado sobre la velocidad

01

Clava un nicho

Nail a Niche

Qué dice

El primer ingrediente es Nail a Niche, clava un nicho, y el capítulo abre con una frase que, según la página de SaaStr que lo resume, es una verdad dolorosa: “No estás preparado para crecer”. La mayoría de las empresas que no crecen no tienen un problema de ventas, de marketing ni de dinero. Tienen un problema de foco: venden algo que resuelve un dolor difuso a un público difuso, y cada venta es una aventura distinta.

La idea de los autores se puede resumir en una frase que Dave Kellogg, un veterano directivo de software, destacó en su reseña: “Clávalo, y después escálalo. Demasiadas empresas intentan escalarlo sin haberlo clavado primero”. Y la condición del nicho, en palabras del propio libro según SaaStr: “Especialízate en un dolor concreto que resuelves, pero no te vuelvas tan estrecho que no encuentres a nadie que lo tenga”.

El primer capítulo de esta parte se titula “Nicho” no significa pequeño. La reseña del US Review of Books recoge el ejemplo más claro: Amazon empezó vendiendo solo libros.

Un nicho no es un mercado pequeño. Es un mercado en el que sabes exactamente a quién le duele qué.

La velocidad

Esto es lo más contraintuitivo del libro para quien quiere crecer rápido: el primer paso para ir más deprisa es reducir. Cuantos más tipos de cliente atiendes, más lento aprendes, porque cada venta te enseña algo distinto y nada se repite. Cuando todos tus clientes tienen el mismo dolor, cada venta te enseña algo sobre la siguiente.

El proceso

El segundo capítulo de esta parte tiene un título que funciona como diagnóstico: Señales de que vas arrastrándote. No pude leer la lista exacta del libro, pero el concepto se reconoce desde fuera sin necesidad de ella. Una empresa que se arrastra es la que trabaja mucho y crece poco: cada venta cuesta lo mismo que la primera, cada cliente pide algo distinto, el equipo no sabe explicar en una frase a quién ayuda y la cartera de oportunidades depende de que el fundador esté en todas las reuniones. Ninguna de esas señales se arregla con más esfuerzo. Todas se arreglan reduciendo.

En una empresa pequeña

El nicho es la herramienta del principiante por excelencia. Quien empieza tiene la tentación contraria: aceptar a cualquier cliente que pague, porque necesita el dinero. Es comprensible y es una trampa. Un año después tienes diez clientes con diez necesidades distintas y ningún proceso, porque nada se repite lo suficiente como para convertirse en uno.

Qué no hacer

Definir tu público como “pymes” o “empresas que quieren crecer”, que es como definir tu público como “personas con pulso”. Cambiar de nicho cada trimestre porque el anterior “no estaba maduro”. Y la frase de fundador que lo delata: “nuestro producto sirve para cualquier sector”. Si sirve para cualquier sector, nadie de ningún sector va a sentir que es para él.

Play · El dolor en una línea 🛠️

Tiempo
45 minutos
Qué haces
Coge tus últimos diez clientes o ventas. Al lado de cada uno, escribe en una línea el dolor exacto que resolviste, con las palabras que usó el cliente. Agrúpalos. Busca el grupo más grande que comparte el mismo dolor.
Qué anotas
El dolor que se repite y cuántos clientes lo tienen.
Cómo sabes si funcionó
Encontraste un dolor que tienen al menos cuatro de cada diez, y tu próxima presentación empieza por ese dolor y no por tu producto. Si no hay ningún grupo, ese es el dato: todavía no has clavado nada.
02

Semillas, redes y lanzas

Create Predictable Pipeline

Qué dice

El segundo ingrediente es Create Predictable Pipeline: crear una cartera de oportunidades predecible. Es la parte más citada del libro, porque divide todas las formas de conseguir clientes en tres tipos con nombres que se recuerdan:

Semillas (Seeds): clientes que llegan gracias a otros clientes satisfechos. Recomendaciones, boca a boca, comunidades. Crecen despacio pero son las más rentables, y dependen del éxito del cliente.

Redes (Nets): marketing de atracción. Contenidos, búsquedas, publicaciones, eventos: echas una red amplia y recoges lo que cae.

Lanzas (Spears): prospección activa y dirigida. Eliges a quién quieres como cliente y vas a buscarlo, uno por uno.

La tesis del capítulo es que una empresa necesita las tres, y que cada una tiene su ritmo, su coste y su previsibilidad. Las semillas son las mejores clientes, pero no se pueden acelerar. Las redes dan volumen, pero no controlas quién cae. Las lanzas son las únicas que puedes encender y apagar a voluntad, y por eso son las que hacen previsibles los ingresos. Según el índice del libro, el capítulo de lanzas incluye el caso de Acquia, una empresa de software para gestión web, bajo el título El papel de la prospección activa en la trayectoria de Acquia hacia los 100 millones.

Las semillas no se pueden acelerar. Las redes no se pueden apuntar. Las lanzas son lo único que puedes encender el lunes.

La marca: Salesforce

El correo de Ross de 2003 es una lanza en estado puro. No esperó a que los clientes llegaran ni publicó contenido: eligió a quién quería y le hizo una pregunta corta. Y la lección más fina del episodio es el 0% del primer correo. La lanza no funciona si suena a vendedor. Funciona si respeta el tiempo del otro y le pide algo fácil de dar: un nombre.

El método

Lo que hace previsible una cartera no es tener muchas oportunidades, sino saber de dónde viene cada una y cuánto tarda en convertirse en venta. Una empresa que no sabe qué porcentaje de sus clientes viene de semillas, de redes y de lanzas no tiene cartera: tiene suerte.

Desde la persona

Semillas, redes y lanzas no son solo una clasificación de marketing. Son tres temperamentos. Hay gente que crece por semillas: hace bien su trabajo y espera a que la recomienden. Hay gente que crece por redes: publica, enseña, se hace visible. Y hay gente que crece por lanzas: elige con quién quiere trabajar y va a buscarlo. Casi todos usamos uno y evitamos los otros dos, normalmente por pudor. La lanza es la que más miedo da a quien empieza, porque se parece a pedir. El correo de Ross demuestra que no tiene por qué parecerse a vender.

Qué no hacer

Depender de un solo canal —un cliente que recomienda, un anuncio que funcionaba, una red social que ya no te enseña— y llamarlo “nuestra estrategia”. Enviar a mil directivos un correo de cuatro párrafos sobre las bondades de tu plataforma y medir el resultado en “impresiones”. Y la frase de comité: “necesitamos más leads”. No necesitas más. Necesitas saber cuáles se convierten.

Play · El correo de Ross 🛠️

Tiempo
dos semanas
Qué haces
Elige veinte empresas u organizaciones que te gustaría tener como clientes. Escribe a una persona de cada una un correo de tres o cuatro líneas que no venda nada: preséntate en una frase y pregunta quién es la persona adecuada para hablar de un problema concreto. Envía diez en una versión y diez en otra.
Qué anotas
Cuántas respuestas tuvo cada versión y cuántas acabaron en una conversación.
Cómo sabes si funcionó
Una versión respondió claramente mejor que la otra. Ya tienes tu primer proceso: repítelo con la ganadora y prueba otra variante contra ella.
03

Especializar o morir de éxito

Make Sales Scalable

Qué dice

El tercer ingrediente, Make Sales Scalable, contiene la idea que el libro llama literalmente el multiplicador número uno de las ventas: la especialización. La mayoría de las empresas pequeñas tienen vendedores que lo hacen todo: buscan clientes, atienden a los que llegan solos, cierran ventas y cuidan a los clientes después. El libro propone separar esas cuatro funciones en trabajos distintos, como resume Kellogg: atender los contactos que llegan, prospectar activamente, vender y cerrar, y cuidar al cliente después de la venta.

Uno de los apartados del capítulo lo dice en el título: Por qué los vendedores no deberían prospectar. Un buen cerrador que se pasa la mañana buscando contactos es un buen cerrador que no está cerrando. Y un buen prospector que tiene que cerrar es alguien que va a dejar de prospectar en cuanto tenga tres ventas abiertas.

Según el índice del libro, el capítulo incluye el caso de Clio, una empresa de software para despachos de abogados, bajo el título Cómo Clio reestructuró sus ventas en tres meses.

Un vendedor que hace las cuatro cosas hace bien una. Cuatro personas que hacen una cada una hacen bien cuatro.

La marca: HubSpot

El capítulo sobre contratación lleva un título que es casi un caso en sí mismo: La máquina de ventas de 100 millones de HubSpot. Su arquitecto fue Mark Roberge, que entró en HubSpot en septiembre de 2007 como primer empleado de ventas con una confesión que el método convierte en ventaja: “Nunca había vendido. Soy ingeniero mecánico de formación”. Según la biografía que publica la propia HubSpot, como vicepresidente de ventas multiplicó los ingresos más de un 6.000% y pasó de uno a 450 empleados en su área.

Su método fue el de un ingeniero: empezó contratando con doce criterios, midió cuáles predecían el éxito de los vendedores y, con un análisis de regresión, los redujo a cinco: capacidad de aprender de la crítica, curiosidad, éxito previo, inteligencia y ética de trabajo. HubSpot salió a bolsa en octubre de 2014. Roberge contó el método en su propio libro, The Sales Acceleration Formula.

El proceso

La especialización tiene un precio que el libro no esconde: requiere tener volumen suficiente para justificar cada puesto, y crea traspasos entre personas donde antes había una sola. Cada traspaso es un sitio donde se puede perder un cliente. Por eso la especialización no es un organigrama: es un proceso, con reglas claras sobre quién pasa qué a quién y cuándo.

Desde la persona

Hay un detalle del método de Roberge que dice más sobre el libro que cualquier organigrama. De los doce criterios con los que empezó a contratar, el análisis dejó cinco, y dos de ellos no tienen nada que ver con vender: la curiosidad y la capacidad de aprender de la crítica. Lo que predecía el éxito de un vendedor en HubSpot no era el carisma ni la experiencia, sino que preguntara y que mejorara cuando le corregían. Es la descripción exacta de un principiante bien entrenado. Y es una buena noticia para quien empieza sin experiencia en ventas: lo que más pesaba, se puede practicar.

Qué no hacer

Contratar a “un comercial que lo haga todo” y despedirlo a los seis meses porque no cumplió. Especializar con dos personas y cinco procesos de traspaso. Y la versión de fundador: contratar al vendedor más caro del sector con la esperanza de que traiga el método puesto. Roberge no sabía vender. Sabía medir.

Play · Los cuatro sombreros 🛠️

Tiempo
una semana
Qué haces
Apunta cada hora que dedicas a vender durante una semana en cuatro columnas: atender a quien llega, buscar clientes nuevos, cerrar, cuidar a clientes actuales. Si trabajas solo, igual: son cuatro sombreros en una cabeza.
Qué anotas
Las horas de cada columna y en cuál conseguiste más resultado por hora.
Cómo sabes si funcionó
Encontraste la columna que más te rinde y la que menos. La que menos es la primera que deberías delegar, automatizar o dejar, aunque sea en una tarde a la semana.
04

Crecer rápido o morir despacio

Apartado extra: la velocidad

Qué dice

Antes de seguir con los ingredientes, conviene ver por qué la velocidad importa tanto en el mundo del que habla el libro. En 2014, la consultora McKinsey publicó Grow fast or die slow, un análisis de unas 3.000 empresas de software y servicios en línea de todo el mundo entre 1980 y 2012. Los números son duros. Solo el 28% llegó a facturar 100 millones de dólares al año, y solo el 3% llegó a los 1.000 millones. Las que crecían a más del 60% anual, en promedio de dos años, cuando llegaban a los 100 millones —los super growers— tenían ocho veces más probabilidades de llegar a los 1.000 millones que las que crecían menos de un 20%. Y daban a sus accionistas una rentabilidad cinco veces mayor que las de crecimiento medio. La conclusión de McKinsey: en software, “el crecimiento importa más que el margen o la estructura de costes”.

Pero el mismo estudio tiene un dato que casi nadie cita: alrededor del 85% de los super growers no pudieron mantener su ritmo de crecimiento.

La velocidad sin proceso no es crecimiento. Es una deuda que se paga de golpe, normalmente en un comunicado de prensa.

La marca: Zenefits

Esto es lo que pasa cuando la velocidad se adelanta al proceso. Zenefits era una empresa de software de recursos humanos que ganaba dinero vendiendo seguros médicos a las empresas que usaban su programa gratuito. El libro la presenta como un caso récord: según su índice, Zenefits, de 1 a 100 millones en dos años y Escalar las ventas de 2 a 350 comerciales en Zenefits. En mayo de 2015 levantó 500 millones de dólares con una valoración de 4.500 millones. Su plantilla pasó, según BuzzFeed News, de 15 empleados a principios de 2014 a unos 1.600 a finales de 2015.

Lo que no sabía nadie fuera de la empresa: en California, para vender seguros hay que hacer un curso de formación obligatorio de 52 horas. Zenefits tenía un programa, al que llamaban “la macro”, que permitía a sus comerciales mantenerse conectados al curso en línea sin hacerlo entero. Según BuzzFeed, se usaba desde 2013, y según dos personas cercanas a la empresa, lo había creado el propio fundador, Parker Conrad. En Washington, la mayoría de las pólizas se habían vendido o gestionado por personas sin licencia. Y los ingresos de 2015, cuyo objetivo eran 100 millones, se quedaron, según BuzzFeed, en algo más de 60.

El 8 de febrero de 2016, Conrad dimitió. Tres días después, el regulador de seguros de California anunció una investigación. Ese mismo mes, la empresa recortó 250 puestos. Y ese mismo mes, en la conferencia de SaaStr, se presentaba From Impossible to Inevitable, con Zenefits como uno de sus grandes casos de éxito.

La velocidad

El libro no tiene la culpa de lo que hizo Zenefits, y sus lecciones sobre especialización y contratación pueden seguir siendo útiles. Pero el caso enseña lo que el libro no podía enseñar en 2016: un proceso de ventas que funciona saltándose la ley no es un proceso, es una trampa con buenos números. La velocidad que importa no es la que se alcanza, sino la que se puede sostener sin hacer trampas.

Qué no hacer

Medir a los comerciales solo por lo que venden y no por cómo lo venden. Contratar a 350 personas en dos años sin un equipo de cumplimiento normativo; Zenefits tenía, según Fortune, nueve personas en ese equipo tres meses después del escándalo. Y la frase que el sector repetía antes de 2016: “muévete rápido y rompe cosas”. A veces lo que se rompe es la licencia.

Play · La prueba del atajo 🛠️

Tiempo
una hora
Qué haces
Haz la lista de los atajos que tu equipo o tú usáis para ir más rápido: pasos que os saltáis, revisiones que no se hacen, permisos que se dan por hechos. Al lado de cada uno, pregúntate qué pasaría si mañana lo publicara un periódico.
Qué anotas
Los atajos y una palabra al lado de cada uno: tranquilo, incómodo o grave.
Cómo sabes si funcionó
Cerraste el primer atajo “grave” esa misma semana. Si no hay ninguno, pregúntale lo mismo a la persona más nueva del equipo. Los nuevos ven los atajos que los antiguos ya no ven.
05

Duplica el tamaño de la venta

Double Your Deal Size

Qué dice

El cuarto ingrediente, Double Your Deal Size, contiene una frase que el libro pone en su descripción oficial y que es una de las más útiles para quien empieza: “Es difícil construir un negocio grande a base de ventas pequeñas”. El argumento es aritmético. Si cada cliente te paga poco, necesitas muchísimos para crecer, y conseguir muchos clientes cuesta caro. Si cada cliente te paga más, cada venta mueve la aguja.

Pero el libro no dice “vende solo a grandes empresas”. Dice algo más fino, que Kellogg resume así: el negocio más equilibrado combina una base de ventas medianas y regulares, que dan estabilidad, con un complemento de ventas grandes y más irregulares a grandes empresas. Los capítulos de esta parte se llaman Las matemáticas del tamaño de la venta, Ni demasiado grande, ni demasiado pequeña e Ir hacia arriba en el mercado.

No necesitas el doble de clientes. Necesitas que los que tienes te necesiten el doble.

La marca: EchoSign

Lemkin escribe desde su experiencia. EchoSign, que había nacido como una herramienta sencilla de firma electrónica para pequeñas empresas, fue subiendo hacia clientes más grandes. Según el artículo de Mercury sobre Lemkin, en 2011 superaba los 100 millones de dólares de ingresos anuales y crecía al 120% interanual cuando Adobe la compró por una cifra que no se hizo pública y que Mercury describe como de nueve cifras.

Los números

La aritmética del tamaño de la venta tiene una consecuencia práctica que casi nadie hace: calcular cuánto te cuesta conseguir un cliente y compararlo con lo que te deja. Si conseguir un cliente te cuesta tres meses de conversaciones y te paga lo mismo que uno que llega solo por la web, tienes un problema de precio, no de ventas.

La velocidad

El tamaño de la venta es la palanca de velocidad que menos se usa. Si tu objetivo es duplicar los ingresos, puedes duplicar los clientes o duplicar lo que paga cada uno. Lo primero exige el doble de marketing, de ventas y de atención. Lo segundo exige entender mejor lo que vale tu producto para el cliente y atreverte a cobrarlo. En la mayoría de las empresas pequeñas, lo segundo es más rápido y más barato, y casi nadie lo intenta primero.

Qué no hacer

Bajar el precio para conseguir más clientes pequeños cuando lo que te mata es el coste de conseguirlos. Saltar directamente a las grandes empresas, con ciclos de venta de nueve meses, sin la caja para aguantarlos. Y el clásico de quien empieza: cobrar poco “al principio, para entrar”, y descubrir dos años después que el principio no se acaba nunca.

Play · La cuenta del cliente 🛠️

Tiempo
una hora
Qué haces
Calcula, para tus últimos diez clientes, cuánto te costó conseguir cada uno —horas, anuncios, desplazamientos, descuentos— y cuánto te ha dejado o te dejará en un año. Divide lo segundo entre lo primero.
Qué anotas
El cociente de cada cliente y el tipo de cliente con el cociente más alto.
Cómo sabes si funcionó
Encontraste el tipo de cliente que más rinde, y tu siguiente propuesta va dirigida a uno de ellos, con un precio que refleja lo que vale para él, no lo que te da miedo pedir.
06

Cumple la condena

Do the Time

Qué dice

El quinto ingrediente tiene el nombre más honesto del libro: Do the Time, que en inglés tiene el doble sentido de “dedicar el tiempo” y “cumplir la condena”. La descripción del libro lo resume en una frase: “Tardará años más de lo que quieres, pero no lo dejes demasiado pronto”. Y en otra que debería estar en la pared de cualquier incubadora: “El éxito de la noche a la mañana es un cuento de hadas”.

Kellogg lo cuantifica en su reseña: crear una empresa de software de 100 millones de ingresos recurrentes lleva, “en un caso excelente, ocho años, y a menudo más”. Los capítulos se llaman Acepta la frustración, Todo el mundo tiene un año del infierno y El éxito no es una línea recta.

Hay un año en el que todo es demasiado difícil. No es la señal de que te equivocaste. Es la señal de que llegaste lo bastante lejos como para tenerlo.

Los números

Lemkin ha publicado en SaaStr el modelo con cifras. Suponiendo unos dos años para arrancar y después un crecimiento del 100% anual: un millón de dólares en el año 2, tres en el 3, seis en el 4, doce en el 5, veinticuatro en el 6, cuarenta y ocho en el 7, ochenta en el 8, ciento diez en el 9 y ciento cincuenta en el 10. Sus palabras: “Solo ese recorrido hasta los 100 o 150 millones lleva una década”. Y su resumen: a menudo 24 meses para tener un producto que se pueda vender y llegar al primer millón; a menudo cinco años para llegar a los diez millones; y “de 7 a 10 años para llegar a algo grande”. EchoSign tardó unos siete.

El año del infierno

Lemkin describe en un artículo de SaaStr lo que el libro llama el año del infierno: “ese año en el que todo es simplemente demasiado difícil, en todos los niveles, como para seguir peleando”. Casi nunca es el primero; suele llegar después de haber encontrado tracción. El suyo fue 2008. Y lo que viene después, si sobrevives, lo llama “reignición”: una reaceleración del crecimiento que, según su experiencia, llegó a sus empresas cuando los fundadores empezaron a probar muchas cosas mientras mantenían la cartera y los clientes durante el año malo.

La velocidad

Este ingrediente es el contrapeso del apartado anterior. McKinsey dice que crecer rápido es la variable que más importa. Lemkin dice que, aun creciendo rápido, se tarda una década. Las dos cosas son verdad a la vez, y entender por qué es la lección más importante del libro sobre la velocidad: crecer al 100% anual durante ocho años es rapidísimo y sigue siendo lento. La velocidad que importa es la compuesta.

Desde la persona

El año del infierno no es solo de las empresas. Lo tiene casi cualquier cosa que alguien empieza en serio: un oficio, un proyecto, un cambio de carrera. Llega cuando ya no eres nuevo, cuando el entusiasmo del principio se ha gastado y los resultados todavía no compensan. Lo útil de ponerle nombre es que deja de parecer una señal de error. Lemkin no dice que haya que aguantarlo a cualquier precio; dice que las empresas que salieron fueron las que siguieron probando cosas mientras sostenían lo que ya funcionaba. Eso es un método, no un acto de fe.

Qué no hacer

Fijar el plan de negocio a tres años para llegar a lo que lleva diez. Cerrar el proyecto en el año del infierno porque “no está funcionando”. Y la versión de inversor impaciente: exigir crecimiento de super grower a una empresa que todavía no ha clavado su nicho.

Play · El calendario de diez años 🛠️

Tiempo
45 minutos
Qué haces
Escribe dónde estás hoy en una cifra: ingresos, clientes, alumnos, lectores. Después escribe, año a año, dónde estarías en diez años si duplicaras esa cifra cada año a partir del segundo. Al lado, escribe dónde esperabas estar en tu plan original.
Qué anotas
Las dos columnas y el año en que tu plan original y la realidad se separan.
Cómo sabes si funcionó
Ajustaste tu horizonte. Si tu plan esperaba en tres años lo que la duplicación anual da en ocho, el problema no era la ejecución: era el calendario.
07

Alquilar o ser dueño

Embrace Employee Ownership

Qué dice

El sexto ingrediente, Embrace Employee Ownership, empieza con un diagnóstico que el libro formula sin anestesia: “Tu gente está alquilando su trabajo, no siendo dueña de él”. No habla de acciones de la empresa, aunque también. Habla de responsabilidad: la diferencia entre el empleado que hace lo que le piden y el que se comporta como si el problema fuera suyo.

Los capítulos se llaman Una dosis de realidad, Para directivos: crea propiedad funcional y Llevar la propiedad al siguiente nivel. La idea central es que la propiedad no se pide en un discurso: se diseña. Si quieres que alguien sea dueño de un resultado, tiene que tener la autoridad para decidir sobre él, la información para hacerlo bien y la responsabilidad de responder por él.

Nadie cuida un coche de alquiler como el suyo. Tampoco un trabajo.

El proceso

Esto conecta con todo lo anterior. La especialización solo funciona si cada especialista es dueño de su parte. Un prospector que “pasa contactos” sin preocuparse de si se convierten es un alquilado. Uno que sigue cada contacto hasta saber si fue venta, y ajusta su forma de trabajar según el resultado, es un dueño. La diferencia no está en el contrato. Está en qué se mide y quién decide.

La velocidad

La propiedad tiene una relación directa con la velocidad que cualquiera que haya trabajado en una empresa reconoce: cada decisión que tiene que subir a otra persona para ser aprobada añade días. Una empresa en la que cada número tiene un dueño con autoridad para decidir sobre él se mueve más rápido que una en la que todo pasa por el fundador, aunque las dos tengan la misma gente y el mismo dinero.

En una empresa pequeña

Quien empieza suele pensar que este ingrediente es para empresas grandes. Es al revés. En una empresa de tres personas, un alquilado se nota desde el primer día. Y la mayoría de los fundadores son los primeros alquilados de su propia empresa: hacen lo que les piden los clientes, los inversores o la urgencia, sin decidir de verdad de qué son dueños.

Qué no hacer

Repartir acciones y esperar que eso genere responsabilidad. Pedir “actitud de dueño” a alguien que necesita tres aprobaciones para gastar cincuenta dólares. Y la frase de reunión que lo dice todo: “eso no es mi departamento”.

Play · El dueño de cada número 🛠️

Tiempo
30 minutos
Qué haces
Escribe los cinco números más importantes de tu negocio o tu proyecto: ventas, clientes nuevos, clientes perdidos, tiempo de entrega, caja. Al lado de cada uno, el nombre de una sola persona que es dueña de él. Si es tu nombre en los cinco, apúntalo también.
Qué anotas
Los números, los nombres y los que no tienen dueño.
Cómo sabes si funcionó
Cada número tiene un nombre, y la persona sabe que es suyo y puede decidir sobre él sin pedir permiso para lo básico.
08

Define tu destino

Define Your Destiny

Qué dice

El último ingrediente, Define Your Destiny, cambia de destinatario. Ya no habla al fundador ni al directivo: habla a cada persona sobre su propia carrera. Kellogg lo resume como la parte sobre cómo los empleados pueden hacerse cargo de su trayectoria. Los dos capítulos se titulan con una pregunta y una propuesta: ¿Estás renunciando a tu oportunidad? y Combinar dinero y sentido. El reseñista del US Review of Books señala que esta parte tiene algo de reprimenda, compensada con sugerencias positivas.

Es la parte más breve y la menos concreta del libro, pero cierra con coherencia: si la tesis es que las empresas crecen cuando sus procesos y su gente son previsibles y responsables, la última pregunta es si tú lo eres con tu propia carrera.

Una carrera también puede crecer al azar o con método. La diferencia se nota a los diez años.

El método

Aplicado a una persona, el libro entero se puede leer como un método: clava tu nicho (en qué eres de verdad bueno, para quién), crea tu cartera (de dónde salen tus oportunidades), especialízate (deja lo que no te rinde), sube el tamaño de lo que haces, dale el tiempo que necesita, y sé dueño de tu parte en lugar de alquilarla.

Qué no hacer

Esperar a que tu empresa diseñe tu carrera. Confundir sentido con tener un propósito bonito en el perfil de LinkedIn. Y cambiar de trabajo cada año en el año del infierno de cada trabajo, sin llegar nunca a la reignición.

Play · Las semillas, redes y lanzas de tu carrera 🛠️

Tiempo
una hora
Qué haces
Escribe de dónde vinieron tus últimas cinco oportunidades profesionales: un trabajo, un cliente, un ascenso, un proyecto. Clasifícalas como semillas (alguien que te recomendó), redes (algo que publicaste o hiciste visible) o lanzas (algo que fuiste a buscar tú).
Qué anotas
Cuántas de cada tipo.
Cómo sabes si funcionó
Viste cuál de los tres canales no estás usando. Esta semana, una acción en ese canal: pedir una recomendación, publicar algo que sabes, o escribir a la persona con la que quieres trabajar.

09 · Veredicto

Por qué merece que lo quieras

Porque es un libro de métodos y no de inspiración

Kellogg lo describió con la imagen exacta: “un libro de recetas que se deja en medio de la mesa de la cocina”. Y añadió: “Lo que no es, es teórico”. Cada capítulo tiene un caso, un proceso y algo que se puede probar.

Porque convierte la velocidad en algo que se puede diseñar

La mayoría de los libros sobre crecimiento rápido hablan de talento, de visión o de suerte. Este habla de nichos, de canales, de especialización y de tamaño de la venta: palancas que cualquier empresa, de cualquier tamaño, puede mover.

Porque es honesto sobre el tiempo

En un género que vende éxitos de la noche a la mañana, un libro que tiene un ingrediente llamado cumple la condena y un capítulo llamado todo el mundo tiene un año del infierno merece respeto.

Y porque sus ideas funcionan a escala pequeña

Semillas, redes y lanzas sirven igual para una consultora de una persona que para una empresa de mil. El correo de Ross se puede escribir esta tarde.

10 · Filtro

Para quién no es

No es para quien no vende a empresas

El libro está escrito desde el software por suscripción y la venta a empresas. Si vendes a consumidores, en una tienda o en un mercado, la mitad de los conceptos necesitan traducción.

No es para quien busca un libro con datos rigurosos

Los casos son relatos de los propios autores y de empresas cercanas a ellos. No hay estudios comparativos ni grupos de control. Es experiencia sistematizada, que no es lo mismo que evidencia.

No es para quien quiere crecer rápido a cualquier precio

El libro no lo pide, pero su lenguaje —hipercrecimiento, de 1 a 100 millones en dos años— puede leerse así. Zenefits es el recordatorio de lo que pasa cuando se lee de esa forma.

Y no es para quien todavía no ha vendido nada

Casi todo el libro supone que ya tienes un producto que alguien paga. Si no lo tienes todavía, el primer ingrediente —el nicho— es el único que te sirve hoy. Los demás, guárdalos para cuando tengas los primeros diez clientes.

11 · Lo que falta

Lo que el libro no dice

Uno de cinco · 01

Que su caso estrella se cayó la semana de su presentación

El libro presenta Zenefits como un ejemplo de crecimiento récord. El 8 de febrero de 2016, su fundador dimitió por un escándalo de licencias de seguros. Sus ingresos de 2015 se habían quedado, según BuzzFeed, en algo más de 60 millones frente a un objetivo de 100. Sus métodos de ventas incluían un programa para saltarse la formación legal. Un libro sobre cómo hacer previsibles los ingresos no podía prever esto. Pero un lector de hoy tiene que leer esos capítulos sabiéndolo. No he podido comprobar si la segunda edición, de 2019, cambió o retiró esos casos.

Uno de cinco · 02

Que la velocidad sostenida es la excepción

McKinsey encontró que crecer rápido multiplica por ocho las probabilidades de llegar a los 1.000 millones. También encontró que el 85% de los que crecían rápido no pudieron mantenerlo, y que solo el 3% del total llegó a los 1.000 millones. El libro habla de las empresas que llegaron. El cementerio es mucho más grande.

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Que los autores venden lo que recomiendan

Ross dirige una consultora, Predictable Revenue, que ayuda a empresas a montar equipos de prospección como los que el libro defiende. Lemkin dirige SaaStr y ha sido socio de fondos de capital riesgo que invierten en empresas de crecimiento rápido. Eso no invalida sus ideas, pero conviene saberlo cuando el libro recomienda especializar las ventas y crecer deprisa.

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Que el éxito de los métodos tiene mucho de sesgo de supervivencia

Salesforce, HubSpot, EchoSign, Acquia: todas crecieron, y todas tenían el método. No sabemos cuántas empresas aplicaron exactamente lo mismo y no crecieron, porque esas no salen en los libros.

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Que el contexto ha cambiado

El libro se escribió en un momento en que el dinero para crecer era abundante y los inversores premiaban el crecimiento por encima de todo, como recogía el propio estudio de McKinsey. Desde entonces, las reglas del capital para empresas de software se han endurecido, y la rentabilidad ha recuperado peso frente al crecimiento puro. Los ingredientes siguen sirviendo. El ritmo que se espera de ellos, no necesariamente.

Lo que me llevo

Regla 1

La velocidad no se consigue corriendo más, sino repitiendo mejor. Ross no trabajó más horas en 2003; cambió una pregunta, midió la respuesta y la convirtió en sistema.

Regla 2

El primer paso para crecer rápido es reducir: un nicho, un dolor, un tipo de cliente. Y la especialización —de un mercado, de un vendedor, de una persona— es el multiplicador que casi todos aplazan.

Regla 3

Crecer al doble cada año durante ocho años es rapidísimo y sigue llevando una década. En algún momento habrá un año en el que todo será demasiado difícil, y eso no significa que te equivocaste.

Regla 4

Un proceso que funciona saltándose las reglas no es un proceso. Es Zenefits antes del comunicado.

Abril de 2003. Una bandeja de entrada en una pantalla de las de entonces, gruesa y gris. Un correo de cuatro líneas enviado a cientos de directivos que no conocen a quien lo escribe. Ninguno de ellos tiene por qué contestar.

Uno contesta. Luego otro. A final de mes son once.

Anexo

La ficha

El libro

Ross, A. y Lemkin, J. From Impossible to Inevitable: How SaaS and Other Hyper-Growth Companies Create Predictable Revenue. Wiley, febrero de 2016, 320 páginas; segunda edición revisada y actualizada, mayo de 2019, 336 páginas. No encontré edición en español.

El estudio citado

McKinsey (2014), Grow fast or die slow: unas 3.000 empresas de software y servicios en línea entre 1980 y 2012. El 28% llegó a 100 millones de dólares de facturación anual y el 3% a 1.000 millones; los super growers (más del 60% anual) tenían ocho veces más probabilidades de llegar a los 1.000 millones, y cerca del 85% no pudo sostener su ritmo.

Fuentes de los casos

Resumen de capítulos en SaaStr, reseña de Dave Kellogg y reseña del US Review of Books (ingredientes); BuzzFeed News y Fortune (Zenefits); artículo de Mercury sobre Lemkin (EchoSign); biografía oficial de HubSpot sobre Mark Roberge; artículos de Lemkin en SaaStr (el año del infierno y el modelo de diez años).

Lo que no pude comprobar

No pude leer la lista exacta de Señales de que vas arrastrándote, y los casos de Acquia y Clio vienen del índice del libro, no del texto de sus capítulos. Tampoco he podido comprobar si la segunda edición, de 2019, cambió o retiró el caso de Zenefits. Las cifras de ventas de Ross y de EchoSign son relato de los propios autores.

¿Clavamos tu nicho y medimos tu primer correo?

Un dolor, un tipo de cliente y un proceso que se pueda repetir el lunes. Empezamos por lo que ya funciona y lo convertimos en sistema.